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20/10/11

Egipto



Tras mi tercer viaje a casa quiero aprovechar el blog para poner mis impresiones y anécdotas, de cara a, igual que hice en la estancia en Italia, dejar constancia por escrito para que, en el futuro, si algo no recuerdo, poder acceder a ello y rememorar los días felices.


Para empezar decir que viajar en esta época es lo mejor para los turistas. Debido al miedo injustificado por el país no hay apenas turistas lo que se traduce en que los templos están casi vacíos para verlos sin que te molesten o que no tienes tanto agobio con los comerciantes.
Yo era el único con mi compañía por lo que todo el viaje ha sido una experiencia muy intima y personal, cosa que, por otro lado, prefiero y me venia muy bien. Ya tuve tiempo en los otros dos viajes de compartirlos en grupo, ahora hacerlo todo por tu cuenta es preferible, al menos desde mi punto de vista y situación personal.

Dicho esto quiero destacar un par de cosas fuera de lo habitual en mis viajes a casa. He aprovechado para ir a El Meidum por una parte. Todo el día en taxi para llegar allí, Dashur y Sakkara. Meidum está realmente lejos del Cairo y nos tiramos no menos de dos horas para llegar allí, pero mereció mucho la pena.


Parando en medio del desierto inicié una caminata a la tumba por mi cuenta. Al llegar allí en uno de los laterales había una entrada abierta y nadie en los alrededores por lo que me dije que tenía que pasar (no hay puerta o camino que no me llame para recorrerlo en general). La tumba es muy profunda y tras bajar bastante distancia llegas a una serie de habitaciones muy pequeñas e incomodas que se van conectado entre si con escaleras de manera colocadas de las manera no más fácil posibles. Penetre en la tumba tanto como me fue posible ya que llegué a un punto en el que la salida iba a ser muy difícil. Si me pasa algo allí dentro o me caigo tampoco tendría nadie que me auxiliase más que los pequeños murciélagos que andaban por allí.


Al salir de la tumba y terminar de rodearla veo que hay una entrada para coches y, tras comprar el billete, marcho andando al taxi rumbo a continuar la excursión.


Otra cosa curiosa son los taxis en mitad del Cairo. Cuando tienes que volver al hotel no tienen ni idea de donde está tu hotel pero te cogen de todas maneras. Con el que fui el último día además no hablaba español y casi ni ingles. Tras dar más vueltas que nadie y medio perderse por las carreteras tenía que preguntar a otros conductores por el hotel con la llave de la habitación que es lo único que llevaba encima.


El punto curioso llegó cuando preguntando a un colega en mitad de la carretera, le pasa las llaves a través de la ventanilla. Todo esto mientras circulamos en mitad de la carretera. Anda que si perdemos de vista al otro taxi la liamos buena. Al final pacto con otro taxista el llevarme. Yo pago la tarifa pactada al segundo y este le dio como 20 libras al primero.


Durante mi estancia allí hubo incidentes. Musulmanes y coptos se enfrentaron en el Cairo y hubo varios muertos. No obstante y a pesar de que salió en todos los periódicos y noticias no hubo ningún problema para el turista, no te enteras de nada paseando por el Cairo si no quieres.
En la capital tuve a un guía muy bueno que, si bien lo que me contaba en las tumbas de Giza no era nada nuevo para mi, si que disfruté la visita a través de los entresijos de la ciudad donde probé el batido de caña de azúcar y los bocadillos locales.


Una nueva gran experiencia en la que retengo en mi memoria la mayoría de los detalles ya que son muy personales. Dentro de dos años volveré en el que será el viaje más importante de mi vida.