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18/6/16

Ra

Ra es sin duda el neter (dios) más conocido y a la vez más desconocido para el gran público. Mucho se ha escrito sobre él y todavía se debate si su nombre era Ra o Re. Desde La última etapa siempre le llamaremos Ra, pues, a pesar de que por deferencia se intercala una e entre consonantes para conseguir el sonido de la lengua del Antiguo Egipto, Ra es un caso especial de pronunciación única.



Por decirlo simple Ra es el sol. Esa es su imagen más representativa y conocida, pero no es solo eso. En primer lugar es un dios creador. En Kemet existían diversos mitos de la creación del mundo y Ra era el dios creador de uno de ellos. Su iconografía es de las más claras y al mismo tiempo puede representarse de formas muy diversas. La principal es con cuerpo de hombre, cabeza de halcón y el disco solar sobre la cabeza. Con esta forma puede ser tanto Ra como Ra-jerajti. 




Era el sol que salía cada mañana del mundo inferior o duat y que volvía al mismo cada noche resucitando constantemente. Recorría el cielo en una barca sagrada (Mandjet) y era engullido por la vaca que le permitía el acceso al mundo inferior en el que tenía otra barca sagrada (Mensenktet ) y se encontraba rodeado de aliados para derrotar los males que se encontraba, siendo el más terrible y peligroso la serpiente apep. Al derrotarla salía de nuevo al mundo y un nuevo día nacía.

Durante su viaje por el cielo Ra conocía varías formas. Cuando el sol aparecía al amanecer se llamaba Jeper, al medio día Jerajti y al anochecer Iten. Estas tres formas del dios eran a su vez tres dioses individuales en si mismos. Debido a esto podía adoptar otros aspectos diferentes al de un hombre con cabeza de halcón y disco solar sobre la cabeza.



Era poseedor de cuatro facultades: Hu (el gusto y la palabra), Maa (la visión), Sedyem (el oído) y Sia (el entendimiento y el tacto) y catorce kas: Dyefa (Ayefa) (Abundancia), Aju (Estrépito),Dyehen(Resplandor), Heka (Magia), Hu (Alimentación), Iri (Producción de alimentos), Nejt (Victoria), Pesedy (Luminosidad), Shemes (Fidelidad), Shepes (Gloria), Seped (Habilidad), Uas (Honor), Udy (Prosperidad), User (Vigor).

Muchos reyes asimilaron el nombre del dios al suyo propio y desde la V dinastía se creó el titulo de Sa Ra (hijo de Ra) que se añadió a los otros cuatro títulos con los que contaba el rey.
La ciudad principal de su culto fue Iunu aunque recibió culto a lo largo de todo el país y toda la historia.

Ra llegó a ser tan importante que unieron a diversos dioses con él para legitimar un reinado o un culto en diversos periodos. Ra llegó a ser Imen Ra, o Usir Ra . Su iconografia se adapta y podemos encontrarlo también como carnero con disco solar con o sin alas.



Un texto conocido es La letanía de Ra. Es un antiguo texto funerario de gran importancia durante el Imperio Nuevo. Fue escrito en el interior de las tumbas como referencia a los difuntos. La letanía estaba reservada solamente a los miembros de la casa real o a algunos nobles favoritos de los reyes.

Está dividida en dos partes: la primera invoca a Ra, en 75 formas diferentes. La segunda parte es una serie de rezos en los cuales el rey asume partes de la naturaleza y de dioses. No es un libro del Más Allá o una guía para llegar al otro mundo: elogia al rey por su unión con el dios del sol, estableciendo una relación entre el rey, el neter y su ba.
Fue utilizado en la mayoría de las tumbas a partir de la época de Suti I, colocándose en los corredores de entrada: en el primer pasillo el texto y en el segundo las imágenes que representan cada una de las advocaciones de Ra.


Hay diversas historias y leyendas acerca de Ra. A continuación podéis leer una de las más famosas:

Al principio no había luz. Solo oscuridad y una gran extensión de agua con el nombre de Nun. El poder de Nun era tan grande que desde el interior de la penumbra hizo brotar un huevo grande y brillante. Y del interior de ese huevo surgió Ra.

Lo que él nombraba, adquiría forma y se volvía real. Era tan importante el poder del nombre, que guardaba bien secreto su propio nombre para que nadie pudiera usarlo.

Ra se dispuso a crear el sol diciendo: “Al amanecer me llamo Jeper, al mediodía Ra y al atardecer Item”. Y entonces, el sol apareció por primera vez iluminando la oscuridad, se elevó sobre el horizonte y al atardecer descendió para volver a ocultarse. Luego nombró a Su, y los vientos se congregaron por primera vez y comenzaron a soplar.

Cuando Ra nombró a Tefnut, la lluvia se hizo presente con sus gotas.

Más tarde nombró a Geb y se formó la tierra. Para hacerle compañía nombró a Nut y el firmamento se situó sobre la tierra.

Cuando quiso coronar a Kemet con un río, nombró a Japi. Y Japi comenzó a fluir a través de Kemet fertilizando su amplio valle. Ra nombró una por una todas las cosas que existen sobre la tierra y estas se hicieron visibles y crecieron. Finalmente les dio nombre a los hombres y a las mujeres, y desde entonces la humanidad pobló la tierra.

Ra podía asumir la forma que quisiera. Entonces, tomó la forma de un hombre y se convirtió en el primer rey de Kemet.

Gobernó Kemet durante miles de años llevando bienestar y prosperidad a sus habitantes gracias a las fabulosas cosechas y a sus magníficas leyes. Los habitantes de Kemet solo tenían palabras de agradecimiento y no dejaban de ensalzar su nombre.

Pero Ra, había tomado forma humana y por lo tanto envejecía día a día. Un buen día, los hombres dejaron de respetarlo, comenzaron a burlarse de su aspecto senil y a desobedecer sus órdenes.
Ra no pudo evitar oír las burlas y comentarios y cuando vio que los hombres no obedecían las leyes, se enojó de tal manera que decidió convocar a los neteru que había creado en un lugar secreto para pedir consejo.

Allí estaban Su ,Tefnut, Geb, Nut y Nun escuchando el problema que aquejaba al dios padre.
Nun habló diciendo: Lo que debes hacer es destruirlos con la forma de tu hija, la diosa Sejmet.
Los otros neteru, al ver el mal comportamiento de los hombres, le aconsejaron también destruir a los hombres por intermedio de la netert.

Ra, a través de su ojo, que despedía una mirada aterradora, creó a la netert Sejmet. Feroz y sanguinaria cual leona que persigue su presa y se deleita en la matanza y en la sangre. Siguiendo las órdenes de Ra, desencadenó su furia sobre todos los que ridiculizaron a su padre, sembrando el terror y la desesperación en todo el país.



Los hombres huían a esconderse, pero la netert, los perseguía y los asesinaba relamiéndose con la sangre.

Cuando Ra vio lo que su ojo había hecho la llamó a su presencia para preguntarle si le había obedecido. Sejmet le respondió que estaba feliz porque había vengado a su padre eliminando a todos los hombres que este le había entregado. Todo Kemet estaba teñido del color de la sangre y era imposible detener la furia de la cruel y sanguinaria Sejmet.

Pero Ra se apiadó de los hombres y decidió hacer algo para frenar la matanza. Envió entonces a mensajeros rápidos y silenciosos en busca de grandes cantidades de ámbar. Luego ordenó preparar muchos litros de cerveza hasta llenar siete mil jarras. Más tarde, mandó mezclar el ámbar con la cerveza. A la luz de la luna, la cerveza adquiría el color rojo de la sangre. Hizo llenar nuevamente las jarras y envió a sus mensajeros a volcarlas en el lugar donde se encontraba Sejmet. Al salir el sol, la netert estaba preparada para su próxima cacería, cuando vio la tierra inundada de color rojo y creyó que sería sangre real porque no había cerca ningún hombre. Se acercó y bebió alborozada mientras reía y disfrutaba pensando que era sangre. Bebió tanto ese día, que presa de la ebriedad, no pudo matar a ningún hombre.

Cuando Sejmet volvió ante la presencia de Ra, el neter la recibió con alegría pues no había matado a ninguna persona y decidió cambiar su nombre por el de Jut Jer . A partir de ese momento se convirtió en la diosa Jut Jer, fue la diosa de la dulzura, el amor y la pasión.

La humanidad fue redimida y Ra continuó reinando en su ancianidad, aunque sabía que había llegado el momento de delegar el gobierno de Kemet en los neteru jóvenes. No olvidemos que el poder de Ra estaba en su nombre secreto. Si alguien lo descubría, Ra dejaría de reinar. Ra sabía esto y lo mantenía oculto en su corazón. Solo utilizando grandes poderes mágicos se podría conocer.

El dios Geb se unió con Nut y tuvieron varios hijos: Ast, Usir, Neftis y Suti. Ast era la más sabia de todos ellos. Conocía todos los secretos del cielo y de la tierra, pero lo que no conocía era el nombre secreto de Ra y se propuso descubrirlo.

Ra era muy viejo. Caminaba con dificultad. Su cuerpo entero temblaba. Sus palabras se escuchaban entrecortadas y como la mayoría de los ancianos, babeaba.

Ast comenzó a seguirlo a escondidas y cuando una gota de la baba de Ra cayó sobre la tierra formando barro, ella lo recogió y modeló una serpiente. Colocó la serpiente cerca del camino y cuando Ra paseaba, la serpiente lo mordió y luego huyó a ocultarse.

El veneno corrió rápidamente por el cuerpo de Ra, provocándole un dolor hasta ahora desconocido. Ra gritó con todas sus fuerzas y los neteru corrieron a su encuentro.

Ra estaba desconcertado. Sentía que un fuego le quemaba por dentro y no encontraba explicación a lo sucedido.

Los neteru convocados, lloraban y se lamentaban por lo sucedido. Entre estos, se encontraba la astuta Ast que se acercó preguntando:- ¿Qué sucede padre todopoderoso? ¿Acaso te ha mordido una de las serpientes que has creado?

Ra respondió:-Me ha mordido una serpiente que yo no he creado. No puedo dejar de temblar. Siento que un fuego abrasador me quema por dentro y me devora.

Ast se acercó con dulzura y le dijo al oído:- Si me dices tu nombre secreto, podré hacer uso de mis poderes mágicos y podré sanarte.

Ra respondió: -Yo soy el que hizo el cielo y la tierra. El que creó las aguas, los vientos, la luz, la oscuridad. Soy el creador del gran Japi. Yo soy Jeper por la mañana, Ra al mediodía e Item al atardecer.

Ast respondió: - Tú sabes bien, padre todopoderoso, que esos nombres son conocidos por todos. Lo que yo necesito para curarte es tu nombre secreto.

Ra la tomó de la mano y le susurró al oído: Antes que mi nombre pase de mi corazón al tuyo, júrame que no se lo dirás a nadie salvo al hijo que tendrás al que llamarás Jer. Y Jer deberá jurar que el nombre permanecerá en él por siempre. No se lo debe comunicar ni a otros dioses ni a otros hombres.
Ast realizó su juramento y el conocimiento del nombre secreto pasó del corazón de Ra al corazón de Ast.

Entonces, Ast haciendo uso de todos su poderes mágicos dijo: Por el nombre que conozco, ordeno que el veneno abandone el cuerpo de Ra para siempre.

El veneno desapareció y Ra se sintió bien, pero dejó de reinar sobre Kemet. Encontró un lugar en el cielo donde pasear siguiendo la trayectoria del sol.”






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