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30/7/16

Mentiras históricas sobre el Antiguo Egipto

Hace tiempo dediqué una entrada a hablar de Mentiras históricas sobre el Antiguo Egipto. La entrada de esta semana pretende ser una ampliación de aquella, que a su vez la sustituirá, ahondando un poco más en cada uno de los puntos tocados en su día y añadiendo algunos nuevos que merece la pena resaltar.

ESCLAVOS LEVANTANDO LAS PIRÁMIDES



Una de las mentiras más difundidas, gracias a Hollywood y sus ficciones “históricas”. En aquellas películas las pirámides eran levantadas por esclavos que, impulsados por el látigo de los capataces, cargaban las pesadas piedras y las arrastraban hasta su destino final. Anteriormente fueron el historiador Herodoto y la biblia quienes metieron esta idea en sus contemporáneos.




Es una de las peores y menos informadas mentiras de la historia por el hecho de que en Kemet (Antiguo Egipto) no hubo esclavos durante la casi total duración de su historia y cuando los hubo siempre fueron extranjeros prisioneros de algún conflicto, nunca nacionales.

Incluso estos “esclavos” no eran utilizados para tareas como la de levantar pirámides, cavar tumbas, etc... estos trabajos siempre han estado destinados a nacionales libres que desempeñaban esa profesión como podían dedicarse a cualquier otra cosa.

En el caso concreto de las pirámides ayudar a levantarlas era un orgullo, además de una forma de garantizarse un sustento durante mucho tiempo, pues se estaba construyendo la tumba del nesut (rey) que para los ciudadanos era un dios en vida.



No quita que durante su construcción muriese mucha gente debido a la peligrosa naturaleza del trabajo, pero también lo hacen hoy día los mineros y obreros sin ser por ello esclavos. Las diferentes circunstancias personales o familiares pueden obligar a la gente a realizar un trabajo u otro, pero nunca obligados.

Para muchos era una oportunidad de empleo seguro pues podían participar durante todo el tiempo de construcción de la pirámide, que eran muchos años, garantizándose un sueldo y una paga final bastante mejor que la de un obrero común.

Cuando Kemet se convirtió en Egipto y pasó a ser un país griego o romano la esclavitud se normalizó como estaba normalizada en Grecia y Roma, pero ya estamos hablando de un periodo muy diferente, siglos más tarde de que la última de las pirámides fuese levantada.

PLAGAS Y ÉXODO DE JUDÍOS DE LA BIBLIA



Según La biblia, concretamente el libro de El Éxodo, Moisés ayudó a huir de Egipto a los israelitas esclavizados para llevarlos a la tierra prometida. Quitando el hecho de tomar la biblia o cualquiera de los otros libros sagrados que hablan del tema como ciertos, hay múltiples evidencias de que ningún éxodo de este tipo se produjo en Egipto.

Según este éxodo los israelitas llegan a Canaan desde Egipto. Varios estudios y estudiosos contradicen esta posibilidad ya que no hay evidencia arqueológica de un movimiento de masas semejante ni de la densidad de los asentamientos humanos se multiplicara en la época narrada en los libros. Se sugiere que los israelitas siempre estuvieron allí.

Por otro lado se contradice toda la invasión y conquista de Canaan por parte de los israelitas por hechos como que las murallas de Jericó fueron derribadas 300 años antes de lo que dicen los libros, que la ciudad de Ay había desaparecido mil años antes de la llegada de Josué y que muchas localidades nombradas no existían todavía o eran localidades minúsculas.

El caso es que no hay evidencia arqueológica ni histórica de la presencia hebrea en Egipto. Ningún tipo de mención, inscripción más que en la biblia y la torah, que, independientemente de las creencias de cada uno, son novelas que pueden estar parcialmente basadas en hechos históricos.



Por otro lado encontramos las diez plagas que la biblia y la torah relatan sufrió Egipto para permitir este éxodo. Las mismas consistían en que las aguas se convertían en sangre, invasión de ranas, piojos, moscas, peste en el ganado, ulceras y sarpullidos incurables, granizo, langostas, tinieblas y oscuridad y la muerte de todos los primogénitos.

Varios expertos han intentado buscar una explicación científica para estas plagas llegando en ocasiones a explicaciones forzadas y muy causalisticas. En un documental de National Geographic se intenta buscar una explicación en la erupción de un volcán que propiciaría todas estas plagas. Por peregrina que sea la explicación el hecho es, como siempre, que no hay evidencia física o escrita de las plagas más que en los “libros sagrados”.

Por un lado no hay que ser muy listo para ver que la mayoría de estas plagas son fantásticas o improbables sino que además no hay pruebas en cadáveres de la época, lesiones y enfermedades en las momias como las indicadas en las plagas. Por mucho que uno quiera creer, hay cosas que no se pueden tolerar.

FARAÓN



Esta palabra que se ha instalado en nuestras vidas en todos los idiomas no existía en el Antiguo Egipto ni se usaba para referirse al monarca de la época que siempre ha sido llamado nesut (rey).

La palabra tiene origen de nuevo en la biblia ya que es la palabra hebrea פרעה y griega φαραώ dada para los gobernantes del Antiguo Egipto. Muchos intentan darle una explicación etimológica ya que la palabra usada en Kemet para la casa real era per aa, de la que muchos ven la evolución para para-fara-faraón. Sin embargo, el termino para referirse al monarca en Kemet era nesut por lo que, si esta evolución es cierta, toma raíz de forma equivocada.


Como siempre todo esto viene por la contaminación de la lengua original con otras como el hebreo y el griego que asimilan palabras y estructuras y las adaptan a sus propios vocablos. Hoy día se habla siempre de faraón cuando podríamos usar la palabra rey, pero no queda tan visual como la palabra equivocada.



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